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viernes, 13 de abril de 2007

Libre de Anselm Grun

Una Semana Santa distinta


A las puertas de la Semana Santa 2007, por primera vez como catequesis Almenar, hemos decidido adelantar el inicio pastoral… ¿Por qué?

Es la principal celebración cristiana. Centrada en quien le ha dado fundamento con su testimonio a nuestra vida como católicos… Es Cristo quien con su vida-pasión-muerte y resurrección ha fijado en nosotros la esencia de nuestra fe.

Quizás nuestras Semanas Santa ya pueden estar distantes a los signos que la originaron y sólo nos sirve como una oportunidad para compartir con nuestra familia y descansar.

Quizás hemos perdido el significado de los signos que se vivirán en los próximos 7 días:


Domingo de Ramos – 31 marzo
Entrada triunfal en Jerusalén. La entrada o llegada triunfal y alegre de Cristo en nuestra Vida....Nuestra Primera Comunión.


Jueves Santo – 5 abril
El lavado de los pies y la institución del sacerdocio. Una Iglesia servidora y testimonial del amor de Dios.




Viernes Santo – 6 abril
La Pasión, el desierto, la renuncia, el ayuno, el desprendimiento… de entregar la vida por los amigos. El fundirnos por los demás, con el dolor que ello entraña.


Sábado Santo – 7 abril
La espera, Vigilia Pascual, la esperanza hecha fe. La espera cierta del éxito de la Vida sobre la Muerte.


Domingo Pascua de Resurrección – 8 abril
La alegría incontenible de la victoria final. La Resurrección como fin de nuestra vida, derrotando la muerte como fin mortal, trayendo a nosotros la promesa de Vida plena y en abundancia.


¿Por qué no vivir una Semana Santa distinta?

¿Podremos darle un espacio de significado en nuestra vida a la pasión, muerte y resurrección de Cristo?

¿No es la vida como una continua pasión y resurrección? ¿Un continuo hacer duelos?

La pascua de Cristo como la pascua judía, es un paso, una transición de un estado a otro, tal como dice William Bridges : “Toda transición empieza con la finalización de un período”.

Vista así, nuestra vida es un continuo conjunto de transiciones, una serie de pascuas, de pasos entre el pasado y el futuro, lo que dejamos y lo que tomamos.

“Quien desea llegar a ser lo que debe ser debe dejar de ser lo que es” – W. Bridges.

¿Por qué no vivir la Semana Santa asumiendo un proceso de transición desde algo que nos aflige hacia algo que nos libera?

Algunos pensarán que es masoquismo, otros que es pasado de moda… pero, ¿Por qué no? Darnos la oportunidad de reflexionar sobre algo que nos empobrece como personas, algo que nos duele, algo que nos limita y que está en lo profundo de nosotros…




¿Por qué no iniciar este domingo el duelo de ese algo que nos esclaviza?

Entrando como Jesús este domingo, con mucha esperanza, enfrentando nuestros miedos de frente…

No se trata de olvidar sino de redefinir nuestra relación con el objeto de nuestro duelo.

No nos llamemos a la evasión. Todos tenemos ese algo, muy dentro de nosotros que aflige nuestra alma y que lleva años anidando y que aparece cuando menos esperamos, recordándonos que aún estamos atados a esta perdida.

No se trata de llamar a todo el pueblo, para entrar en nuestros dolores a la vista de todos. No. Se trata de que te des tiempo para entrar en tu ciudad, en tu alma y sin mirar las tentaciones, adulaciones y distracciones que siempre te pones para no entrar de lleno en tus problemas.

Decídete, ponte en camino mañana domingo y a pesar de los vítores entra en ti, identifica esa angustia que te acompaña por tanto tiempo.

Date un tiempo este viernes y deja salir tus emociones… Es el viernes más triste, porque duele, en lo profundo saber de nuestro error, de nuestra debilidad, de nuestra vulnerabilidad… Es nuestro Viernes Santo, sufriendo con Cristo lo que sentimos por nuestro objeto de duelo.

El sábado despierta con el corazón atento, como en vigilia, como que serás sorprendido por el significado de este duelo que estás experimentando… haciendo espacio al perdón, que es como soltar y dejar ir a lo que te ha tenido tanto tiempo sujeto. Es como si nosotros fuéramos una barca que suelta sus amarras al muelle al que ha estado atado y asumir el movimiento del agua, que nos llevará mar adentro, en busca de un nuevo puerto…

Perdona, sí, Perdona. Porque ellos no saben lo que hacen (hicieron). Perdonar es liberarse, es encontrar finalmente el amor 100%.

Renuncia a tu comodidad hoy, dejando que sea lo que viene lo que te inunde en este día, tal como una transición, sabiendo que luego, todo será mejor y recogernos sobre sí mismos, con amor y perdonándonos nuestras faltas…



Amanecer con el alma encendida y en fiesta, porque con Cristo, he resucitado a una vida mejor, como persona nueva, sabiendo que este domingo, de gloria, de victoria, es para regalarlo a quienes me rodean.

¿Una Semana Santa distinta?

Depende de cada uno de nosotros…

Que el Señor de la Vida te acompañe en estos 7 días y siempre, sea tu compañero de ruta en esta transición que comienzas a vivir a contar de ahora…



LIBRE


El calor del amor libera de toda atadura. Quien se siente aceptado y tratado con delicadez precisamente en aquello a lo que con más fuerza se había aferrado, se siente liberado de toda estrechez.

No te aferres, por tanto, a tu angustia. Salta por encima de ella. Llegarás al fondo de tu corazón y allí sentirás la ternura de un amor que te acepta con todos tus miedos y te libera de todos tus tormentos y amenazas.

Puedes incluir también tu misma angustia.

Pero tu angustia, tocada por el amor de Dios, se transforma y se evapora. Eres libre.

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